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En
España no es muy conocido, pero en Alemania es un mito. Después de Michael
Schumacher, es sin ninguna duda el piloto más querido por el público, por
delante de Ralf , Frentzen, Heidfeld, etc.
Su paso por la Fórmula 1 no fue muy brillante, pero hay que reconocer que fue
debido a la porquería de coches que le tocó conducir, (Zakspeed, Footwork, etc).
Una vez acabada la experiencia con los monoplazas, se refugió en el campeonato
alemán de turismos 'DTM', donde se consagró como piloto, y donde ha dado la
verdadera medida de su talento. Tres títulos y 46 victorias le avalan como el
mejor piloto alemán de turismos de todos los tiempos.
Hace poco, gracias a la amabilidad de Mercedes Motorsport, tuvimos la suerte de
que el propio Bernd nos diera unas vueltas al antiguo Nürburgring, un circuito
que aunque no se celebren carreras del DTM desde hace tiempo, el piloto de
Saarbrücken se lo conoce como la palma de su mano.
No hay palabras para describir lo que vivimos. Independiente que el 'Nordschleife'
pone los pelos de punta sólo con verlo, podéis imaginaros lo que supone ir en el
asiento de la derecha, junto a un piloto como Schneider, y en un Mercedes CLK
AMG de 500 cv.
No sabría que decir que es lo que más me impresionó porque no acabaría en una
semana, pero me gustaría destacar la elegancia en el pilotaje de Schneider,
pasadísimo siempre pero con un control absoluto a base de movimientos naturales,
nada de golpes bruscos de volante, o correcciones a destiempo.
En fin, alucinante. |